Fragmentos y poemas

HAGAMOS LAS PACES

Dicen que “en la luna”
o que “en Babia” estoy.
¡“Cabeza de tuna”
me llamaron hoy!

No camino: ¡floto!,
loco enamorado…
Si parezco roto…
desencuadernado…

Cuentan que estás triste,
que lloras por nada;
que ayer te caíste
por atolondrada.

-¡”Ninguno la riña”!-
se burló la escuela.
-¡De aire es la niña!
¡Que no anda: vuela!

Te daño. Me dañas.
Tanta falta me haces
y sé que me extrañas…
¡Hagamos las paces!

Este poema de Elsy perteneciente a El Iibro de los chicos enamorados, tiene su versión musical a cargo de Carlos Martinez, interpretada junto con los artistas invitados Jairo, Teresa Parodi y Veronika Silva. Esta y otras canciones basadas en poemas de Elsa Bornemann se pueden disfrutar en el CD Amor en Sonidos, de Carlos Martínez. Se puede escuchar haciendo clic sobre la siguiente foto.

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Puentes

 

Yo dibujo puentes
para que me encuentres:

Un puente de tela,
con mis acuarelas…

Un puente colgante,
con tiza brillante…

Puentes de madera,
con lápiz de cera…

Puentes levadizos,
plateados, cobrizos…

Puentes irrompibles,
de piedra, invisibles…

Y tú… ¡Quién creyera!
¡No los ves siquiera!

Hago cien, diez, uno…
¡No cruzas ninguno!

Más… como te quiero…
dibujo y espero.

¡Bellos, bellos puentes
para que me encuentres!

 

Este poema de Elsa Bornemann, que se encuentra en El Iibro de los chicos enamorados, tiene una bella versión musical interpretada por Luna Monti y Juan Quintero. Se puede escuchar haciendo clic sobre la siguiente foto.

 

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“No sabía lo que era una caricia. Nunca lo habían acariciado antes. Por eso, cuando el changuito rozó su plumaje junto a la laguna –alisándoselo suavemente con la mano– el tero se voló. Su alegría era tanta que necesitaba todo el aire para desparramarla.”.

Fragmento de “Cuento con caricia”, en Un elefante ocupa mucho espacio, de Elsa Bornemann. 

 

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Fragmentos de terror


Y así –entre las lamentaciones de Oriana y las palabras de consuelo de las amigas más corajudas– transcurrió alrededor de un cuarto de hora en todos los relojes.

Cuando el de la sala –grande y de péndulo– marcó las doce con sus ahuecados talanes, las jovencitas ya habían logrado tranquilizarse bastante, a pesar de que la tormenta amenazaba con tornarse inacabable.

Las luces se apagaron de golpe”.

Fragmento de “Manos” en ¡Socorro! (12 cuentos para caerse de miedo), de Elsa Bornemann.

 

“Una mañana –inventando una excusa cualquiera para salir sola–Luperca se dirigió hacia una casucha de los arrabales de la ciudad de Murcia. Había averiguado que allí vivía una vieja bruja y estaba dispuesta a consultarla. No para hacerse adivina el futuro, nada de eso. La pérfida muchacha quería comprar un veneno capaz de matar sin dejar huellas.

A cambio de tres de la innumerables y costosas pulseras que Ramiro le había regalado consiguió, entonces, una poción mortífera”.

Fragmento de “La auyentalobos” en Los desmaravilladores –10 cuentos de amor, terror y humor–, de Elsa Bornemann.

 

“El domingo se presentó de límpido cielo azul.

Después de almorzar, Mila se dirigió hacia el monte. No había contado a nadie de su fantástico encuentro con la boa. ¿Para qué? ¿Quién iba a tomar en serio su relato? Y de creerlo, seguro que no le permitirían volver allá sola.

Tenía que ser paciente hasta que se revelaran los negativos, entonces sí, cuando todos vieran las fotos que había tomado ( y las que aún quería sacar) no cabrían dudas”.

Fragmento de “Extraño amor” en Queridos monstruos, de Elsa Bornemann. divisor

 

8 Comments:

  1. ¡Qué hermoso poema! Las palabras que nos dejó Elsa cruzan esos puentes y viajan, para que los chicos y los que no somos tan chicos, soñemos y volemos con ellas. ¡Gracias Elsy!

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